martes, 28 de agosto de 2007

un (per)efecto residual

martes, 28 de agosto de 2007


Puedo levantarme de mi silla gritando que estoy en desacuerdo con cada discurso sobre el aborto y la sexualidad realizado por toda aquella persona vinculada a la Iglesia; puedo refutar cualquier medida política respecto a la pobreza; pero no puedo negarte que si me tocás de nuevo, mis principios se vuelven el principio de algo que no termina y me olvido de eso que nombré estandartes de vida en algún momento. La Iglesia no puede juzgar algo que, por decisión propia, no puede vivir; los políticos podrán tener miles y miles de impedimentos, de 'palos en la rueda', etc. pero nunca conocieron ni van a conocer la pobreza, el desempleo y la necesidad.
Yo, yo he vivido mis días y noches (quizás más noches que días) sabiendo que puedo romper todo aquello que defiendo por una caricia más, por ese dichoso roce de tu perfume y el brillo de mi pelo... por un elogio más en el enriedo de tus sábanas.

Mañana voy a seguir penando, hoy me cansé de pen[s]arte.
 
Mis dedos desvarían © 2008. Design by Pocket